Expedición a El Mirador, Petén

Todo comenzó con una llamada de teléfono de un amigo… hacia ratos que no le veía la cara. Era su cumpleaños y estaba sondeando quien se anotada a la aventura.  Sabia que en algún momento habría que hacer esta expedición a la jungla del Petén, y digamos que, cuando las oportunidades de tocan la puerta, es mejor montarte a la locura. Por suerte, entre amigos y familia me prestaron mochila, sleeping bag, carpa pero aún así, había que conseguir algunas cositas importantes para el viaje.

TIP #1 Envuelve todo, absolutamente TODO, en bolsas de plástico dentro de tu mochila, o utiliza 1 bolsa grande de basura plástica para cubrir tu mochila por dentro y luego guardar todo dentro de la bolsa. No solamente la lluvia te dejará las cosas mojadas, la humedad tampoco deja secar nada.

TIP #2 Empaca bastantes curitas para las ampollas, bastante repelente de mosquitos, y un pañuelo o algo para secarte el sudor, y bastante agua, todo a la mano, para usar durante las caminatas.

Vuelo partida

Emprendimos 7 locos a esta aventura de 5 días y 4 noches; edades, nacionalidades y especializaciones variadas. El mas experimentado de la vida tenía 62 y el menos 19, ibamos (1) Shamana (2) Empresario (3) Barman de lujo (4) Estudiante Alemán (5) Empresario retirado (6) Actriz (7) y una apasionada de la música, los viajes, y la salud, entre otras cosas. Volamos en la tarde del miércoles hacia Flores, nos hospedamos una noche para agarrar camino el día siguiente hacia la comunidad de Carmelita.

Día 1:

Iba durmiendo, despertando, y viceversa por las siguientes 4 horas de viaje; deleitando paisajes verdes y frondosos por el camino. Al llegar nos saludó nuestro guía Santiago, el arriero, la cocinera y otro ayudante. Ya teníamos las mulas cargados de alimentos, carpas, galones y mas galones de agua y de ultimo nuestras mochilas pesadas. Después de llenarnos con pollo criollo, emprendimos el camino hacia el sitio arqueológico El Mirador. ¡Solo faltan 40 kilómetros para llegar a La Gran Pirámide de La Danta!

Foto grupo comienzo

El trecho inicial fue bastante interesante para no decir casi imposible trepar con las botas entre el lodazal húmedo marcado por las huellas de las mulas; la primera hora y pico pasé haciendo mucho esfuerzo y avanzando con lentitud mirándome los zapatos y el camino para no tropezarme con nada. Hicimos varias paradas para comer alguna cosita, tomar agua, e ¡ir al baño por supuesto!

TIP #3 Al lado de tu repelente recuerda guardar un rollo de papel en un ziplock porque lo vas a necesitar, ¡especialmente las chicas!

Llegamos al primer campamento, El Tintal después de 24 kilómetros de viaje a pie. ¡Imagínate nuestro estado! Felices de haber llegado, después de horas de caminata, cansados, sudados, y con hambre, cenamos una comida caliente; cada mordisco fue un deleite absoluto para el paladar. Algunos nos quedamos charlando hasta la noche con solamente la luz de unas veladoras hasta irnos a dormir.

Ampollas

 TIP #4 Una linterna de aquellas que se sujetan en la frente te salvará los pellejos de noche cuando ya no se ve la punta de tu nariz o lo que hay dentro de tu mochila o para andar por el campamento de noche.

 Día 2:

La mañana siguiente de camping nos levantamos y partimos con la determinación y las energías renovadas para llegar a nuestro destino final. Aunque el camino fue largo, la distancia fue mas corta que el día anterior. Hicimos varias paradas en el camino para descansar, almorzar y reírnos de tonterías. El paisaje de este trecho me recordaba a los bosques en Europa. Lamentablemente el Peten ha sufrido bastante deforestación sobre los años promoviendo segundo crecimiento de troncos de árboles bastante mas delgados. Por tanto en muchas partes de la jungla, ya no se aprecia aquella selva densa como se veía en la película Disney, El Libro de la Selva.

descanso de agua

De vez en cuando, iba dialogando con el que tenía a la par, y luego me buscaba un espacio solitario, entre el sendero y la naturaleza. Irónicamente no llevaba mi música para acompañarme pero, ¿de que me sirvió? Me di cuenta que mientras caminaba, el mundo que había dejado atrás hace 2 días, parecía un recuerdo que se alejaba con cada paso que daba hacia delante. Los ruidos de la selva y mi respiración fueron mi constante playlist. En algún punto logré, sin intentar, tener la mente – en un blanco – completamente.

hongos

Me distraía mirando los diferentes árboles, sus hojas, texturas, y todas sus tonalidades verdes. Observada cómo pasaban los rayos de sol desde arriba, adentrándose entre ramas y hojas para dar vida y alumbrar su luz. Luego y con propósito, jalaba algún pensamiento a mi mente, algo que quería recordar en ese instante, sólo porque yo elegía pensarlo; acontecimientos bonitos que me traían una sonrisa a los labios. También pensé en los últimos 6 meses desde mi retorno a Guatemala, como percibía mi vida recién llegada y como hasta la fecha seguía evolucionando muchas cosas en mi.

caminando

Después de aproximadamente 15 kilómetros de camino, llegamos al campamento El Mirador. ¡Por fin! Felices de haber logrado llegar en una pieza, nos instalamos rápidamente para volver a salir con nuestro guía y conocer algunas de las ruinas del parque arqueológico…

Día 3:

Teníamos todo el día para caminar por El Mirador, escalar ruinas y ¡tratar nuestras ampollas de los pies! El cumpleañero tenía mas ampollas reventadas que cualquier otra persona pero venía preparado para tratarlas y la verdad – nadie se salvó. Fue toda una aventura caminar por el parque a conocer las diferentes ruinas. No son como las ruinas de Tikal si alguna vez has ido. Esta experiencia es muy diferente.

Grupo encima ruinas

Escalando ruinas

Muchas de las ruinas en El Mirador aún no están completamente excavados, presentando un verdadero paraíso para arqueólogos. La Danta fue una de las pirámides mas asombrosas a 76 metros de altura desde el punto mas alto. Desde arriba se aprecia toda la jungla Petenera, hasta donde llega la vista, el imperio maya, 360 grados. Al poco tiempo de estar arriba, nos tocó la lluvia; desde lejos veíamos como se nos acercaba un cuerpo denso de nubes grises. Felices de haber logrado subir con todo el grupo nos quedamos apreciando las vistas, sintiendo el viento.

Grupo en La Danta 360

allyouneedislove

Adentro del parque, un compañero empezó a agitar un árbol, que por consecuencia, hacia mover todas sus ramas y hojas. Un monito que andaba cerca enloqueció al ver que le estaban retando y empezó a imitarlo, agitando las ramas de su árbol.  El compañero agitó nuevamente el árbol y mas fuerte. Mientras seguíamos explorando el parque y sus ruinas, otros compañeros se unieron al jueguito por el camino y ¡cada vez se sumaban mas monos a agitar sus ramas, persiguiéndonos por la selva! 

Día 4:

Tenía los talones ampollados aunque venía tratándolos desde el segundo día. ¡Mis pies se habían acostumbrado a la forma de mis botas y sinceramente ya me protestaban – ya no querían andar en ellas.

TIP #5 Lleva siempre otro par de zapatos deportivos para poder cambiarte, ¡tus pies te lo agradecerán como nunca!

Emprendimos el camino de regreso hacia el campamento Tintal para llegar justamente para el atardecer. Logramos subirnos a una ruina cercana para apreciar este espectáculo. Unos chicos franceses que conocimos en el campamento compartieron unas risas con nosotros mientras mirábamos como bajaba el sol detrás de las nubes. Difícilmente puedo explicar en palabras lo que presenciamos, pero aquí te comparto unas fotos.

Atardecer3

Atardecer4

Día 5:

Nuestro último día del viaje consistía en la parte mas difícil = ¡caminar los 25 kilómetros restantes de regreso para el Carmelita! Había decidido que por las ampollas, necesitaba descansar los pies de las botas para no empeorarlas, además, ¡montar mula también es parte de la experiencia y de la expedición por el Petén!

Me sentí como aquellos vaqueros de las películas… Hubo unos trechos del camino donde solo pasaban las mulas (a diferencia por donde pasaban los que iban caminando) y donde la selva aún era densa. Se sentía la selva pura y de vez en cuando, teníamos que reclinarnos con todo el cuerpo hacia abajo, encima de la mula para no enredarnos con ramas y lianas atravesadas por el camino. ¡Esta era de mis experiencias favoritas del viaje! Llegamos a Carmelita después del medio día, bastante cansados pero contentos de haber hecho el viaje juntos. ¡Una experiencia para recordar!

Grupo Atardecer

¿Y tú, has hecho el viaje hacia El Mirador? Se acerca tu cumpleaños o el de algún compañero? ¡Planifica tu próxima experiencia con nosotros!

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